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  • Marta Marín Ostariz

¿Cómo es un guionista millennial?

Si cada generación de personas tiene características que las hace únicas, está claro que la forma de ver el trabajo es un punto clave para saber cómo piensa cada una. Esto me ha hecho pensar qué rasgos son típicos de mi generación de guionistas; la generación millennial.


Hecho mi brain stormig, allá va. Pienso que los guionistas millennial tenemos claro que escribir y solo escribir es lo que nos hace felices laboralmente hablando. Por ello, lo vemos como nuestro mayor sueño y luchamos por ello.


A consecuencia de esto, cualquier oportunidad que nos brindan la aprovechamos al máximo, pero si vemos que no somos la persona adecuada para llevar a cabo un proyecto o no nos sentimos valorados por nuestro trabajo, probablemente no repetiremos con esas personas y buscaremos otro sitio donde sí nos aprecien. Nos enfocamos en conseguir aquellos trabajos con los que sabemos que vamos a disfrutar más.




Los millennial aprendemos mucho de los guionistas que ya tienen una gran experiencia y carrera profesional, pero creemos también que cada guionista es único y debe encontrar su propio estilo, por lo que no hay que imitar, sino quedarnos con lo que nos sirve a nosotros. Absorbemos rápidamente todo lo novedoso y somos más de ver mucho audiovisual y menos de leer guiones. Ahora tenemos plataformas que nos proporcionan series, películas y documentales al instante, gracias a internet.


No tenemos miedo de presentar o crear cosas diferentes porque la alta competencia hace que las productoras se abran a ideas que antes no tenían cabida. Y esto tiene mucho más sentido en España.


Para nosotros es más importante hacer lo que nos gusta que el dinero que ganamos con ello. No nos importa apoyar con nuestro trabajo a productoras con menos recursos, no queremos hacernos ricos, tan solo ganar lo suficiente para vivir dignamente. Hay mucha diferencia de salarios dependiendo del país en el que ejerzas la profesión, eso es así. Pero creo que hablo por todos al decir que en esto no te metes por dinero, sino por vocación.


De la misma manera, las horas que echas escribiendo no cuentan, cuenta la productividad. Valoramos mucho nuestro tiempo libre, aunque siempre estemos "pensando en nuestras historias". Casi todos tenemos días en los que no pararíamos ni para comer, y otras que no nos sale nada. Estar delante de un ordenador porque simplemente hay que "estar" es una tontería muy grande, porque ello no significa que vayamos a avanzar más en el trabajo.


¿Te sientes identificado con esto? ¿Añadirías alguna cosa más? ¿Eres guionista de otra generación? ¡Deja tu comentario!

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